Dios Es Capitalista

Dios Es Capitalista

Llega un punto en donde te encuentras con la encrucijada de responder preguntas de tipo: ¿cómo podríamos hacer para que este mundo fuera mejor?, ¿cómo podríamos erradicar la pobreza?, o ¿cómo podríamos “distribuir mejor la riqueza” ?, y ¿cómo podríamos darle una mejor calidad de vida a los más necesitados?, y siempre aparecen en el camino las dos corrientes socioeconómicas más controversiales para resolver estos temas: El socialismo y el capitalismo. Si bien los problemas humanos no deben solucionarse netamente desde una dimensión económica, sino desde diferentes áreas de estudio. En el tema económico la lucha por definir qué modelo es mejor que otro, parece siempre estar acompañada por estas dos vertientes, las cuales hay que analizar minuciosamente, y así elegir la mejor para todo

Dios Es Capitalista

El instinto natural de las especies es la conservación de su territorio; Su propiedad privada

Llama la atención como la naturaleza siempre reclama sus espacios, desde los organismos más diminutos como bacterias, virus y parásitos, que buscan consumir lo que este a su paso para subsistir, como las plantas y árboles más frondosos que con sus raíces y ramas serían capaces de rodear todo lo que conocemos, hasta en el mundo animal, donde se aprecia la manera en que las manadas de animales protegen sus territorios, incluso al punto de dar la vida, si es necesario. El hombre no es ajeno a esta realidad de querer conservar su territorio, pues en el habita, trabaja y saca los alimentos que necesita para vivir. Todos deberíamos tener derecho a que se respete nuestra propiedad privada. Es un derecho natural que no tiene discusión y todo el que quiera pasar por encima de él, debería enfrentar las consecuencias. ¡DONT TREAD ON ME!

Comunitarismo arcaico

Existe la concepción de que antes de la moneda el hombre vivía en un paraíso terrenal en donde lo compartía todo con los demás. La realidad es que las primeras comunidades humanas siempre defendieron su territorio y si no pertenecías a la tribu o familia eras visto como un extranjero que debía trabajar para ganarse la vida y adquirir un estatus. Hay varios ejemplos claros, pero para hacerle honor al título de este artículo, traeré a colación el caso bíblico de Moisés y su Suegro Jetro. Éxodo, 3.1. Moisés tuvo que trabajar en las granjas de su suegro, para literalmente reinventarse, luego de vivir como un príncipe egipcio, renuncio a todo, para seguir su misión y le toco laburar, y ahorrar, para surgir de nuevo. 

Otro ejemplo es el caso de José quien interpretaba los sueños del faraón. Génesis 41, 1-36. Cierta noche el rey de Egipto soñó que unas vacas flacas se comían a unas vacas gordas, pero estas permanecían flacas, a pesar de haberse comido a las otras vacas. José interpreto que este sueño trataba de la situación que podía atravesar Egipto si no se preparaba, y ahorraba para los tiempos venideros, si no almacenaba víveres y tomaba una actitud austera con sus bienes. He ahí uno de los principios más relevantes del capitalismo; el ahorro, del cual según esta postura económica se genera la riqueza.

Principio de la moneda

En realidad, basado en un sistema de Intercambio o trueque, tuvo que evolucionar a un modelo en donde una moneda representara el valor que se intercambiaba por un bien o servicio, debido a las irregularidades que se presentaban al cambiar por ejemplo vacas por sacos de harina, o granos, por pescados, un sistema bastante engorroso, por las vicisitudes acarreaba un intercambio como este, en varias ocasiones muy injusto. De esta manera se facilitaba el intercambio de bienes y servicios, a través de una divisa de un metal precioso, que después podía volver a ser intercambiado. Desde entonces las personas trabajamos para adquirir dinero, o (un tipo de moneda) para poder intercambiarlas por las cosas que necesitemos o nos gustan.

En el Nuevo testamento Se nos habla de la empresa que tenía José y Jesús. Mateo 13, 55. Los dos eran carpinteros, emprendieron y vivieron del fruto de su trabajo, con una habilidad que heredaron. En muchas ocasiones Jesús se refiere a que debemos multiplicar nuestros talentos, como en aquella parábola en la que Dios nos permite multiplicar los bienes y sacar provecho de ellos. Mateo 25, 14-30. En una ocasión, invita a aportar con los impuestos, para que la economía fluya, dándole al gobierno (Cesar) para los gastos públicos. Lucas 20,25. Ademas, dentro del grupo de apóstoles había ministros, o servidores encargados de los asuntos económicos como Judas y Mateo. Mateo 9, 9-13; Juan 12,6, y luego de su muerte, Pablo nos recuerda que debemos ganarnos el pan con nuestro trabajo, de lo contrario: “Quien no trabaje que no coma”. 2 Tesalonicenses 3, 10-12.

Principios del Capitalismo

Después de esta introducción se puede resumir que el capitalismo defiende la libre empresa, y propone un estado reducido, busca sacar provecho de las cualidades, productos y servicios que una persona pueda ofrecer al mercado. Se rige bajo el principio de oferta y demanda, en el que, si existe un producto o servicio, existirá un comprador. 

Sin embargo, este sistema no es perfecto y necesita regulación, de lo contrario la avaricia, y el egoísmo que pudiera generar haría que los que más se beneficien de él encontraran las maneras para aniquilar comercialmente a sus competidores. Como toda actividad humana es corrompible, pero sin duda alguna, mucho más beneficiosa que el comunismo o socialismo que todavía padecen muchos paises, los cuales han llegado incluso al punto de padecer las consecuencias del sueño de José en donde por la escasez y hambruna que genera, las vacas flacas se comen a las gordas.

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